martes, 5 de mayo de 2009

De vuelta a las andadas

Sé que muchos me criticarán por el tiempo que he estado sin escribir en este blog, muchos otros tal vez ya ni quieran volver a leerlo, y sé que tal vez nunca pueda volver a ser lo que fue.

Para muchos parecerá imposible justificar la ausencia de entradas durante tantos meses, pero voy a decir la razón por la cual dejé de escribir, razón que tal vez debería haber escrito en su día y no lo hice, mea culpa: me compré una bicicleta. Así es, harto de los incumplimientos reiterados de los horarios, de las amenazas de huelga, de los rebotes, del ayuntamiento, harto del servicio de transporte público de esta ciudad, fui un día a una tienda y me compré una bicicleta plegable, y hasta hoy he sido el hombre más feliz del mundo.

Cada día, en mi camino de unos dos kilómetros, pasaba por las paradas de la línea 24, casi siempre llenas de personas, algunas de las cuales me miraban con ojos deseosos de tener también en ese momento una forma de poder llegar a su destino y salir del infierno de la marquesina (donde la haya) o del poste de Tuzsa. A veces incluso adelantaba a los autobuses por la calle, y esto seguro de que muy pocos días hubiese llegado antes en autobús que en bicicleta.

Pero la vida cambia, mi trabajó terminó y ya no tuve la necesidad de desplazarme de forma habitual por Zaragoza hasta hoy, en el que ilusionado me he montado en un autobús de Tuzsa con el objetivo de ver el tiempo y demás del recorrido que tengo que hacer ahora.

Después de tantos meses, de tanto tiempo, de tantas promesas, acuerdos, huelgas o simulacros, de tantas palabras y de tanta palabrería burocrática el Capitán Aragón ha despertado de su sueño de princesas: seguimos igual. Autobuses de todo tipo, nuevos y de museo, las famosas cajas de cerilla en líneas saturadas, tiempos incumplidos... Y sí, conductores, algunos dignos de un monumento, como el que me llevó ayer en un autobús de la línea 21, en el que me podría haber tomado un café y no se habría derramado ni una gota, y otros dignos de una hoguera de San Juan, como el señor que hoy, al volante de su coche de la línea 52, sin llegar a estar en el final de parada ha bajado, a ido a aliviar sus interiores, ha vuelto, se ha subido y se ha pirado.

Pero no pasa nada, porque el usuario, como siempre, agacha las orejas y espera, callado por fuera, y rabiando por dentro, a que otro autobús llegue, o simplemente a que llegue después de 20 minutos esperando, y cruza los dedos para que pare y abra la puerta.

Un saludo compañeros sufridores, nos vemos en la parada.

6 comentarios:

DAVID dijo...

Espero que siga el blog, hace falta para denunciar el penoso servicio de autobus urbano de Zaragoza.

Saludos.

PD: me estoy planteando lo de la bici, sabes cuánto cuesta una de esas y donde comprarla?

inzivilizado dijo...

Yo intenté lo de la bici, pero era cruzar Zaragoza, demasiados coches, calles poco preparadas y el ir con camisa y pantalón de pinza me incomodaba (el sudor y esas cosillas no quedaban muy bien).
Intenté lo del bicing, pero vamos, la red sigue siendo demasiado central, no hay nada en los barrios.
El cercanías... no sé ni porqué lo estoy nombrando.

Lo triste es que para muchos el bus es el único medio que hay.

capitanaragon dijo...

Hola David, lo de las bicicletas pues tienes un poco de todo, la mía me costó 400, pero porque era ya de gama media tirando a alta, las tienes desde unos 150 euros, que según para lo que la quieras te hacen la función perfectamente (esto hablando de plegables si tienes problema de sitio y tal, si no es tu caso y prefieres una normal, por esos precios las tienes ya con muy buena pinta).

Inzivilizado, totalmente de acuerdo contigo. En mi caso concreto iba desde la avenida Navarra hasta el campus de la plaza San Francisco, que es todo recto y con calles anchas y un tráfico moderado o escaso según las horas, además de que era poco trozo, pero cruzar Zaragoza en bici hoy por hoy sin ir por aceras y sin temer por tu integridad es una utopía, y lo del bizing pues a ver qué pasa, mala pinta no tiene, pero de momento se nos queda estancado en el segundo cinturón, y ya veremos si cuando haya elecciones siguen con el proyecto o le dan un carpetazo.
En fin, que Zaragoza sigue, en materia de transporte público, totalmente en pañales, y por desgracia la cosa para el futuro no pinta mucho mejor.

¡Un saludo!

Anónimo dijo...

Pues yo desde que he decidido ir en bici al CPS (desde Grancasa) soy un 400% más feliz. Tardo menos que el bus, y estoy seguro de que siempre llego a tiempo. Eso sí, solo pillo 2 minutos de carril bici, el resto por la acera. La calle es un suicidio. Ahora solo cojo el bus para ir al centro, y como suele ser por motivos ociosos me lo tomo con más filosofía y "no" me importa tardar mucho. Pero vamos sigo odiando a Tuzsa...

Anónimo dijo...

Sigue adelante y ánimo, al menos tienes la suerte de no tener una parada enfrente de casa y poder levantarte a las 7:45, a mi me despiertan las explosiones de aire(aire que acumulan para apertura de puertas,etc...) de los autobuses a las 6 de la mañana porque si paran el motor ya no arrancan,eso dicen...TRANVIAS YA!!!

Misantropo dijo...

La 21 tiene tiempo y los mejores vehículos, el conductor se alivia en el terminal mientras le preparan un café.

Si tienes dañada la próstata e intentas cumplir un horario imposible para que no te manden de vacío, dejando a los pasajeros en las paradas, lo más seguro es que acabes "aliviando tus interiores" dónde tu organismo diga basta.

Pero ya ves para que sirve ir estresado, para que al señorito le moleste que el conductor no pueda más, mejor sería que fueran con tranquilidad, recreandose con el paisaje, tomarse un café al llegar al terminal, aliviarse leyendo la prensa sin miradas indiscretas, firmar un par de autógrafos a algún pasajero que te cree digno de monumento y luego poner el cartel de "fuera de servicio" hasta el otro terminal para recuperar el tiempo perdido.

Te sugiero que que rectifiques tu comentario, deberías mostrar más empatía y respeto, ya sabemos que tu abandonarías el autobús porque te apetece ir al servicio, pero para que un conductor haga eso tiene que estar pasándolo muy mal, demuestras muy poca sensiblidad.